En el corazón de esta alianza, los Hautes-Alpes se erigen como escenario principal: aquí, en Serre Chevalier, la estación más grande de los Alpes del Sur, y Montgenèvre, la estación más antigua de Francia. Briançon y su Fort des Têtes, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se convertirán en la villa olímpica.
Más allá del brillo de los Juegos, el legado será inmenso. Dejarán en los Altos Alpes grandes avances en materia de ordenación del territorio y accesibilidad. Los Juegos Olímpicos no sólo pasarán por aquí, sino que echarán raíces.
2030,
se dirige hacia proporciones épicas
Serre Chevalier y Montgenèvre acogerán las disciplinas de esquí acrobático, snowboard, freeride y esquí de montaña, junto con Briançon en el centro de todo el evento olímpico. Más allá de los podios, los Juegos suponen una oportunidad histórica: infraestructuras de primer nivel, puesta en valor del saber hacer local y una juventud con la mirada puesta en nuevos horizontes. Los Hautes-Alpes no se conformarán con acoger los Juegos, sino que los harán brillar con luz propia.

Los grandes campeones de los Alpes
Los campeones fabricados en los Altos Alpes apuntan sus espátulas hacia 2030: Cyprien Sarrazin, con toda su determinación intacta a pesar de la rotura, aspira a la gran cita en casa, al igual que Nils Allègre, ganador de la Copa del Mundo, Nils Alphand, Arthur Bauchet, triple campeón paralímpico y Flora Dolci, esquiadora de fondo, así como la nueva generación que se está formando. Es un equipo en movimiento, afilado y listo para convertir la oportunidad olímpica en una cosecha de emociones.

Un legado deportivo
En los Altos Alpes, el legado de los Juegos ya está tomando forma, con un auge del deporte de alto nivel gracias a la modernización de los lugares de competición, la celebración regular de eventos internacionales y un mayor apoyo a los clubes locales y al centro de entrenamiento interregional. La influencia de los Juegos crece gracias a disciplinas decididamente orientadas a los jóvenes (esquí de estilo libre y snowboard), que figuran entre los mayores atractivos de los Juegos Olímpicos.

Un legado
económico
Las repercusiones económicas y los efectos dominó están barriendo los Altos Alpes, y el acontecimiento está acelerando transformaciones, como la de la Villa Olímpica, que se ha convertido en parte en alojamiento de temporada y vivienda en propiedad. El legado también se aprecia en las infraestructuras: avances en las conexiones por carretera y ferrocarril, sin olvidar las rutas blandas y la movilidad cotidiana con, en el Briançonnaisun autobús de alto nivel de servicio.

