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El hambre no es cosa de risa

La guía (nada objetiva) de los platos que calientan mejor que una chaqueta de plumas

En los Altos Alpes nos hemos dado cuenta de algo: el invierno siempre va mejor cuando tienes algo caliente en el plato y en la barriga. No hace falta inventar recetas complicadas, lo más importante es que te mantenga caliente y huela bien. He aquí una selección de platos locales (o adoptados) que hacen mucho más llevaderas las noches frías.

Raclette de ajo de oso – La estrella que nunca defrauda

Por mucho que intentemos variarla, la raclette siempre vuelve a la mesa. Quizá porque convierte cualquier comida en una ocasión de convivencia, quizá porque fundir queso sigue siendo un acto profundamente satisfactorio. En los Altos Alpes, se elabora con queso 100% local, patatas que han visto las montañas de cerca y embutidos con carácter. Sencillo, eficaz, indiscutible.

Fondue au fontu: el plato que pone de acuerdo a todos (incluso a los indecisos)

La fondue es un poco como una hoguera de invierno: la gente se reúne, comparte y negocia el último trozo de pan. En los Altos Alpes, a menudo adquiere un sabor local, según el queso y el vino utilizados. Un bocado, y todo es mejor: los dedos entumecidos, los días de deporte, el frío punzante… todo desaparece en una nube de calor a queso.

Oreja de burro gratinada: el secreto bien guardado

A pesar de su nombre, ninguna espiga ha sido maltratada en la historia: este gratinado es en realidad un plato de pasta fresca (como una gran lasaña), con espinacas y una buena capa de nata. Se sirve dorado, fundente, y siempre sorprende a quien lo descubre. Es típicamente el tipo de receta casera que se prueba una vez y se adopta enseguida.

Tourtons de Champsaur: estas pequeñas bombas crujientes


Estos pequeños buñuelos rellenos vienen directamente de Champsaur y tienen el raro talento de ser deliciosos en cualquier momento: como aperitivo, como plato principal, como postre… Las versiones dulces (manzana, ciruela pasa, frambuesa o chocolate) son buenas para la moral, mientras que las saladas (patata, queso, espinacas, etc.) son igual de buenas. En la mesa o en la mochila para el día, son una de las tradiciones más sabrosas del departamento.

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