Golf

Oscilando hacia la cima

En los Altos Alpes, el golf adquiere una dimensión que va más allá del deporte. Es un encuentro cara a cara con las montañas, un soplo de aire fresco, una bofetada de belleza que te atrapa a primera vista. Jugar en los Altos Alpes es aceptar que eres a la vez un deportista y un golfista contemplativo, y sentir que cada drive, cada putt, cada paso en la calle cuenta una historia distinta de la puntuación: una historia de cielo puro, montañas eternas y libertad.

El campo de golf de 18 hoyos de Gap-Bayard, encaramado en las alturas del Gapençais, ofrece algo para todos los gustos.

Golf
de Gap-Bayard

À Gap-Bayardel campo despliega su alfombra verde a 1.250 metros de altitud. Dieciocho hoyos esculpidos en la luz, con los Écrins como telón de fondo. Por la mañana, el rocío se adhiere a tus zapatos y el silencio es casi religioso. Es un lugar de concentración, pero sobre todo es un lugar de vértigo: la sensación de golpear una pelota con la sensación de que el aire es más ligero, de que el juego respira mejor aquí que en cualquier otro lugar.

C. Tempier – AD05

Golf
de Montgenèvre

Más arriba, en Montgenèvre, es otra historia: un campo franco-italiano, que se abre al infinito a 1.850 m de altitud. Las calles se aferran a los pastos de montaña y los greenes tocan las cumbres. Golpeas, levantas la cabeza y, de repente, la pelota casi se funde con los picos. La emoción no se mide en golpes, sino en momentos inolvidables. MontgenèvreMontgenèvre es el golf que desafía las alturas, un juego transformado en aventura, un deporte transformado en viaje.

C. Tempier – AD05

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