Raclette de ajo de oso – La estrella que nunca defrauda
Por mucho que intentemos variarla, la raclette siempre vuelve a la mesa. Quizá porque convierte cualquier comida en una ocasión de convivencia, quizá porque fundir queso sigue siendo un acto profundamente satisfactorio. En los Altos Alpes, se elabora con queso 100% local, patatas que han visto las montañas de cerca y embutidos con carácter. Sencillo, eficaz, indiscutible.

Fondue au fontu: el plato que pone de acuerdo a todos (incluso a los indecisos)
La fondue es un poco como una hoguera de invierno: la gente se reúne, comparte y negocia el último trozo de pan. En los Altos Alpes, a menudo adquiere un sabor local, según el queso y el vino utilizados. Un bocado, y todo es mejor: los dedos entumecidos, los días de deporte, el frío punzante… todo desaparece en una nube de calor a queso.
Oreja de burro gratinada: el secreto bien guardado
A pesar de su nombre, ninguna espiga ha sido maltratada en la historia: este gratinado es en realidad un plato de pasta fresca (como una gran lasaña), con espinacas y una buena capa de nata. Se sirve dorado, fundente, y siempre sorprende a quien lo descubre. Es típicamente el tipo de receta casera que se prueba una vez y se adopta enseguida.

Tourtons de Champsaur: estas pequeñas bombas crujientes
Estos pequeños buñuelos rellenos vienen directamente de Champsaur y tienen el raro talento de ser deliciosos en cualquier momento: como aperitivo, como plato principal, como postre… Las versiones dulces (manzana, ciruela pasa, frambuesa o chocolate) son buenas para la moral, mientras que las saladas (patata, queso, espinacas, etc.) son igual de buenas. En la mesa o en la mochila para el día, son una de las tradiciones más sabrosas del departamento.
